Wow Rider day 2020

WOW Rider Day es un evento motociclista no competitivo de 386 km donde hay que certificar el paso por 6 puntos de control, con salida y llegada en Ainsa (Huesca).

El itinerario no está definido, solo hay controles de paso con una media de 100 km de distancia entre ellos. La ubicación de los puntos de control y la ruta para llegar hasta ellos es secreta y la iremos revelando a medida que los participantes acrediten su llegada a cada punto de control. El tiempo máximo para realizar el recorrido son 12 horas, lo que permite disfrutar de la ruta escogida por las carreteras de Huesca manteniendo los límites establecidos por la DGT.

Tramos de la ruta

Wow Rider day 2020 en imágenes.

Photocall en las<br> acreditaciones
Photocall en las
acreditaciones
Las acreditaciones
Las acreditaciones
La salida
La salida
Punto de control 2 <br> Hotel Palazio de Nerin
Punto de control 2
Hotel Palazio de Nerin
Punto de control 3 <br> Finca Río Aragón
Punto de control 3
Finca Río Aragón
Carretera y<br> Loarre
Carretera y
Loarre
Punto de control 4 <br> Rte. El Cobertizo
Punto de control 4
Rte. El Cobertizo
Punto de control 6 <br> La llegada
Punto de control 6
La llegada
Hall Of Fame
Hall Of Fame
La cena
La cena



No ha sido fácil organizar la WOW RIDER DAY 2020. Básicamente no hemos hecho lo que hubiésemos querido, sino más bien lo que hemos podido pero siempre hemos defendido que no podemos quedarnos en casa. Hay que salir, vivir, sentir, disfrutar….

Con un primer trazado de ruta diseñado y una bonita vuelta de reconocimiento que hicimos Victor, Alberto, Carles y el que escribe estas líneas, la COVID 19 llegó para instalarse en nuestras vidas un par de días después y tras debatir si suspendíamos el evento o seguíamos adelante, tomamos esta última decisión con la esperanza de que todo se arreglara. En el peor de los escenarios devolveríamos el dinero a los participantes y suspenderíamos el evento hasta la edición 2021.

El año pasado llegamos a 320 participantes y la previsión para este año era alcanzar los 500, pero con la pandemia nos dábamos con un canto en los dientes si llegábamos a 300. A pesar de todo y con el optimismo que nos caracteriza, decidimos continuar adelante.

Poco después de abrir las inscripciones y tras el ok del Ayto. de Huesca, llegó el primer problema. Tras un pleno y con más de 100 inscritos, el Ayto. decidió suspender todos los eventos al aire libre, con lo que teníamos que cancelar la WOW, que anteriormente ya habíamos retrasado hasta el 18 de julio.

Fernando Blasco (Tu Huesca) nos dijo: Déjame que haga un par de llamadas antes de suspender.

No tardó en llamarnos por teléfono para comunicarnos que había encontrado otro lugar: Ainsa. Pero no podía ser el 18, sino el 25 de Julio. Estaban inmersos en un ciclo de conciertos y el 18 tocaba nada menos que Ara Malikian. Si Malikian va, ¿Por qué no vamos a poder ir nosotros?

A partir de aquí empezó una sucesión de problemas e incertidumbre, y no por culpa el Ayto. de Ainsa, que nos apoyó en todo momento (mil gracias a esta institución y en especial a Quique Pueyo, su alcalde), sino porque la COVID se fue extendiendo y cebando entre otras, con la provincia de Huesca.

Con la nueva ubicación, tuvimos que diseñar una nueva ruta y por consiguiente, nuevos puntos de control. Para adaptarnos a la nueva situación, debíamos elegir Rtes con amplio parking y gran zona verde donde poder mantener la distancia de seguridad. Los elegidos fueron:

  1. Rte. Palazio de Nerín
  2. Finca Río Aragón
  3. Rte. El Cobertizo
  4. Arguis. Nos gustaba este lugar, para hacer un guiño a la clásica invernal.

La ruta, por el Noroeste de Huesca y siempre buscando carreteras secundarias y solitarias: El Cañón del Añisclo, la comarca del Sobrarbe, Jacetania, San Juan de la Peña, Arguis, la Guarguera. Pero todo era secreto, ese es uno de los encantos de este reto, que no sabes dónde vas hasta llegar a cada punto de control.

Con la incertidumbre y el estrés que generan las noticias sobre la COVID, los 15 días antes del evento se convierten en un infierno que nos obliga a cambiar los planes sobre la marcha adentrándonos en el terreno de la improvisación. Los más notables son:

  1. Se prohíbe la entrada y salida de Lleida. El Food truck que hemos contratado y que iba a ser realmente bueno, es de la zona y no puede prestarnos el servicio. Estamos a punto de cancelar la cena pero el mismo Food truck nos busca otra solución que resulta no ser tan buena.
  2. Aparecen nuevos contagios provocados por botellones de adolescentes y el gobierno prohíbe beber en la vía pública, lo que nos obliga a entregar agua en lugar de la habitual “Barra Libre de Cerveza” durante las acreditaciones y a la llegada.
  3. Tras ponernos en contacto con varios de nuestros patrocinadores habituales, ninguno de ellos se quiere implicar. Todos tienen miedo a que surja un brote en el evento y no quieren verse salpicados. Adiós al presupuesto para extras (concierto, regalos…)
  4. Ninguno de los establecimientos de Arguis (quinto punto de control) puede prestarnos el servicio garantizando un mínimo de seguridad, con lo que nos vemos obligados a suspender ese punto de control.

Con todo y  siendo conscientes de que en cualquier momento y de un día para otro existe la posibilidad de que tengamos que suspender, por fin llega el 24 Julio.

A las 9 de la mañana quedo con Unai y Edalith, dos de los comisarios del motoclub 7 de Julio para desplazarme en moto desde Mutilva (Navarra) hasta Ainsa. Elena, también hará el mismo viaje un rato después en la furgoneta de alquiler que el día anterior hemos cargado Victor y yo con nuestro kit de eventos (equipo de música, roll ups, pop ups, mesas, sillas, ordenadores, cables, cámara de fotos…), y lo más importante: Las mochilas personalizadas que como siempre entregamos a los participantes de nuestros eventos.

Sobre las 12:00 nos presentamos en el parking del castillo de Ainsa. Elena ya ha llegado y poco a poco vamos montando todo el espacio: Un carpa del Ayto. de Ainsa y otra de Tu Huesca y un arco de meta también de Tu Huesca , son los elementos principales, que adornamos con el resto de material que hemos traído en la furgo de alquiler.

No hemos terminado de montarlo todo y ya empiezan a aparecer los primeros moteros. Siempre nos pasa lo mismo, todavía falta media hora para abrir.

Aparece Rafa (Onda cero Ibiza y Formentera) que he conocido días antes y que he liado para tocar varios de mis proyectos. Tras la WOW RIDER hará algo de La Ruta 47 y rodará la “No hay Huevos Navarra”. Le enseño un poco el funcionamiento de nuestra aplicación de eventos, con la que la organizamos todo.

A las cinco de la tarde damos el pistoletazo de salida. Discretamente van apareciendo casi todos los 265 participantes a lo largo de 4 horas. Sonrisas, saludos con el codo, mascarilla y distancia de seguridad. Somos un colectivo acostumbrado a cumplir las normas, y eso se nota.

Este año el proceso es:

  1. Identificación y firma de las normas y exención de responsabilidad.
  2. Recogida de la mochila.
  3. Entrega de botellín de agua, (en lugar de la habitual fresca cerveza).
  4. Foto en el Photocall.

A las nueve de la noche, cerramos el chiringuito y todos los comisarios nos desplazamos a cenar a uno de los bares de la bonita plaza de Ainsa. Nos acompañan Carles, y Rafa. Hablamos de motos, de viajes, y a la una de la mañana a la cama. Victor, Yoli, Elena y yo nos tenemos que levantar a las seis. Hay que montarlo todo de nuevo para dar la salida.

Sábado 25 de Julio. Por fin!!!!!

5:45: Suena el despertador. Nos levantamos, nos vestimos y sin desayunar (no hay nada abierto), subimos nuevamente al castillo de Ainsa para montar el equipo de música, y el ordenador con el que acreditamos a los que no lo han podido hacer el día anterior.

Aparece Rafa, que como su programa de Radio (Abriendo pista) nos pide ser el primero en salir. Gustosamente lo colocamos en la cabeza del primer grupo, y con él da comienzo la WOW RIDER DAY, a las siete de la mañana, con Victor de speaker.

9:00. Ya han salido todos. Txuma y Alberto, comisarios del segundo punto de control, nos comunican que todo va sobre ruedas y nos envían alguna foto por Whatsapp. El primer tramo es corto y los últimos deberían llegar sobre las diez menos cuarto al punto de control situado en el hotel Palazio de Nerín, donde además van a desayunar. Se cumple el horario.

Victor y yo, por desgracia no podemos hacer la ruta completa pero como tenemos que supervisarlo todo, cambiamos el pantalón corto por la ropa de moto y nos dirigimos directos al tercer punto de control, hay unos 80 km por la vía más rápida.

Llegamos pronto a la Finca Río Aragón. Apenas han llegado 20 participantes. Unai y Edalith lo han dispuesto todo a la perfección: Hidrogel en la mesa (todo el mundo a limpiarse las manos, menuda es Edalith) y un circuito único con entrada y salida a la amplia zona ajardinada donde se sirve la maravillosa brocheta que nos han preparado en este punto de control. El circuito de salida incluye el paso junto al baño. No se puede preparar mejor.

Tras la brocheta, nos tomamos un café con el dueño de la finca y de camino a la moto veo a un grupo de franceses, asiduos a NavaRider, brocheta en mano. ¿Ça va bien? Les pregunto. Con vosotros siempre bien, me contestan.

Al coger la moto me doy cuenta de que algunos de los participantes (pocos) están llegando desde el sentido contrario. Por error han acortado una de las zonas más bonitas de la ruta y les recomiendo retroceder hasta Jaca para hacer el trazado completo. Veo a Merce, también fiel a NavaRIder y a WOW RIDER. No os perdáis ese tramo, les comenta. Es precioso.

Son ya las once y toca ir al cuarto punto de control, el de la comida, situado en el Rte. El Cobertizo, a unos 15 km de Huesca. El tramo hasta allí es precioso y además hemos colocado un punto de control en el castillo de Loarre, en un pequeño desvío de la ruta. No se puede pasar por aquí sin visitar este castillo. Nuestro debate es si seguir la ruta (90 minutos) o acortar (45 minutos). No lo pensamos mucho, hoy estamos para supervisar, no para participar, así que tiramos por el lado corto. Así y todo, pasamos por los Mallos de Riglos, donde adelantamos a un Wow Rider y damos paso a otros tres, que les gusta ir más ligeros.

Enrique y Vicky, comisarios del cuarto punto de control, no lo han abierto todavía cuando llegamos nosotros. Somos los primeros. Mientras lo hacen, nos tomamos una cerveza fría en la barra.

Con la sed calmada, vamos al gran jardín donde van a servir el bocata que tenemos para comer. Se hace una pequeña cola que se disipa en un momento. En este lugar están acostumbrados a las bodas y esto es pan comido para ellos. Algunos participantes nos toman el pelo comentando que estamos en todas partes. Nos juntamos nuevamente con Carles y con Rafa. También vemos a Paulino, de Motos.net, que ha venido a vivir la WOW.

Todo el mundo puede estar parado aquí durante más tiempo, incluso nosotros, pero tenemos que llegar pronto de nuevo a Ainsa para preparar la llegada así que sin perder demasiado tiempo, nos dirigimos hacia la meta nuevamente por la vía más rápida.

Llegamos antes de lo previsto, sobre las 16:00 y prácticamente a la vez, llegan Elena y Yoli. Entre los cuatro, ponemos nuevamente en marcha todo. Algún graciosill@, ha desenchufado la toma general de corriente y se ha desinflado el arco de meta. Lo levantamos rápido pero lo peor es que también se ha desconectado la cámara que enfría los botellines de agua que entregaremos a los Wow riders.

A las 17:00, como estaba previsto empiezan a aparecer las primeras motos, a las que hacemos pasar por el photocall de meta y tras sellar la llegada y beber el botellín de agua, van desapareciendo para darse una ducha en el hotel.

A las 19:00 tenemos que apagar la música. Hay un teatro en el castillo y todos debemos ser respetuosos y solidarios.

Ya ha llegado casi todo el mundo. A pesar de todo, decidimos mantener la llegada hasta las 20:00.

A esa hora volvemos a recoger todo y nos trasladamos al castillo de Ainsa a cenar. La cena la sirve una Food Truck, y para sentarnos, el ayto nos ha cedido 100 sillas. No ha podido cedernos más porque al día siguiente se celebrará la clausura del ciclo de teatro y música y el resto de sillas están colocadas manteniendo la distancia de seguridad y desinfectadas para la ocasión.

Cada día ha sido una odisea hasta agotarnos mentalmente, pero hemos ganado la batalla (no la guerra) al bicho, y nos hemos divertido, rodado por las maravillosas carreteras oscenses, reencontrado con viejos amigos, conocido a nuevos y saludado con codo y mascarilla.

Hemos sido optimistas y hemos adoptado la expresión de Victor “Tenemos una solución que buscar” en lugar de “Tenemos un problema”. Con tu permiso, Victor, me la quedo.

Y lo hemos hecho por compromiso con nuestro estilo de vida, porque si paramos las máquinas lo vamos a pasar aún peor, porque somos moter@s, valientes, independientes y adaptables y a nosotros un bicho nos puede poner una mascarilla, pero no dejarnos en casa.

El año próximo, volveremos a Ainsa, con mascarilla o sin ella, elegiremos una fecha en la que no haya otros eventos en el pueblo y montaremos una “GORDA”.  Y esta vez, con todo.

¡¡¡PROMETIDO!!!



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